lunes, 6 de abril de 2009

Maní

Ayer vi un documental en un canal europeo. Trataba sobre un filólogo judío que, durante el ascenso del nazismo y la segunda guerra mundial, hacía un estudio a través de un diario de vida de las palabras y conceptos más usados por los altos mandos y por la prensa autorizada del nacionalsocialismo; daba, además, cuenta de la difícil situación que vivía desde el bando semita y de las aberraciones del Reich contra éste.
Bueno, realmente no puedo comparar mi situación con la de este autor -lo cual es un alivio-, pero sí puedo rescatar la idea del diario de vida... sobre todo ahora que decidí participar en algo de complicada y difícil consecución: el triunfo de Pamela Jiles Moreno en las elecciones presidenciales de este año en Chile.
Después de haber declarado estas intenciones a mi círculo cercano ya tengo medianamente claras las dudas que la candidatura -y más que nada mi apoyo a ésta- suscita: '¿Qué?', '¿la Pamela Jiles?', '¿en serio?', 'me estái güeviando', 'no creo que pueda', etcétera. Sin embargo, y acallando a mis propias incredulidades, que si bien pequeñas existen, opté por creerme el cuento y seguir adelante. Desde ahora, no me cuestionaré el hecho del triunfo de Pamela... simplemente no me importa.
No me importa, porque no está entre mis opciones votar por la derecha, sea en cualquiera de sus dos versiones: Concertación, picante y con efectos secundarios tales como mitomanía y bipolaridad; o la Alianza, densa, añeja y con efecto laxante (te hace cagar).
No me importa, porque pongo en duda el tema del mal menor, y porque critico la influencia que ha tenido en la construcción de un país con los sistemas de manejo de la derecha estadounidense (importan directamente sus ejecutores) vendiéndole a las personas que viven bajo un gobierno de izquierda.
No me importa, porque tampoco votaré en esta ocasión por un conglomerado de partidos que, como dijo Pamela, se muestra abierto de piernas con tal de conseguir un par de cochinos cupos legislativos, ya que sus dirigentes se aburrieron de sentir envidia por el sueldo fácil y sobreinflado que se gana en este poder.
Por eso, y otras cosas que tal vez ni yo mismo tenga claras, decidí que cuando me pregunten '¿y tú crees que la Pamela va a ganar?' responderé con toda franqueza que sí. '¿Estás seguro?'... Sí, y si no... maní.

1 comentario: